
Como era de esperar, tanto Robinho como Baptista serán expedientados en cierto modo por no acudir al entrenamiento el viernes pasado. Eso sí, el club no hará distinciones y simplemente les sancionará con lo estipulado cuando un jugador no acude a un entrenamiento sin una causa justificada, es decir, una multa de 15.000 euros… una cifra más que irrisoria en comparación con el sueldo de ambos.
Schuster habló con ambos y Robinho explicó que aunque sí es cierto que estuvo en una fiesta, ni era suya ni los preservativos tampoco los pidió… ¡que respire su mujer tranquila! Aún así, lo cierto es que si en lugar de Robinho hubiera sido otro jugador, probablemente ahora estaríamos hablando de una simple anécdota.
No hay que olvidar que Robinho en pleno conflicto con el Santos y sin entrenar, acudió a varias fiestas que vimos en televisión por aquí mientras estaba en rebeldía… y esas cosas no se olvidan.
¿Lo más importante? Si su tobillo se lo permite, podrá jugar mañana por la noche frente al Olympiakos y la verdad es que le hace falta al equipo teniendo en cuenta que Robben es baja en el extremo izquierdo y como único extremo sólo queda Robinho.



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