
En Anfield, se ha presentado que para muchos no era muy factible, pero se dio, y Chelsea frenó en seco el excelente andar del Liverpool.
El equipo de Guus Hiddink le complicó la vida a los reds al llevarse una importantísima ventaja de 3-1, con miras a la vuelta de los cuartos de final de la Champions League, en una pulseada que contó con todos los ingredientes propios de otra gran noche europea.
Ritmo vertiginoso desde el silbato inicial. Tensión máxima y abundancia de ocasiones encadenadas para dos rivales que se conocen a fondo y que no defraudaron. Aunque en esta ocasión, ni siquiera los gritos desgarrados de “The Kop” pudieron alterar un guión poco amable con los locales.
Era su quinto encuentro en esta competición. Y en el último, fueron los Blues los que se imponían al conjunto de Merseyside en las semifinales la temporada pasada en Stamford Bridge gracias al marfileño Didier Drogba, que volvía a la titularidad después una lesión en el tobillo para comenzar en el ataque del equipo londinense.