Jugadores yendo con sus selecciones, ruedas de prensa donde predomina el “buenrollismo”, no hay veto a programas o a preguntas… Y pensar que en 2 días se acaba.
Se está imponiendo la moda Mouguardiolista de encerrar a los jugadores y prohibir sus declaraciones a los medios por miedo a salidas de tono, malinterpretar sus palabras o simplemente porque sarna con gusto no pica. Los jugadores son blindados ante los periodistas y estos son tratados de mala manera por los grandes clubes.
¿Y la culpa de quién es? Aquí es donde muchos pueden decir, la culpa es de la prensa “que se ponen muy pesaos”. Seamos serios, si yo pregunto a Guardiola sobre su renovación un día y me dice que no sabe nada, pues vuelvo a preguntar la semana siguiente, es mi trabajo al fin y al cabo. Yo creo que el problema es ese aroma a deidad que a veces sobrepasa los límites de lo mortal, esa sensación de querer tener el control absoluto de todo y erigirse como el jefe del lugar.
Da gusto ver a los jugadores cuando van con sus selecciones y hablan libremente de todo e incluso firman camiseta de rivales (hoy Cesc ha firmado una camiseta del Real Madrid). No hay problema alguno. Se conceden entrevistas y se sale a rueda de prensa con la seguridad garantizada de que, digas lo que digas, al volver al vestuario no habrá una mala cara esperándote. Ahora si quieres ver a un jugador hablar con naturalidad debes esperar a estos partidos o a un acto publicitario de su marca. ¡Y ni por esas!
El jueves todo habrá acabado, volverán los largos pasillos de la zona mixta a estar infectados por un discurso preconcebido y con palabras que no son las del propio jugador. Si siguen así, los niños de mayor sólo querrán ser entrenadores, mola mucho más.


